Teologia 1
El catecismo me enseño, en la infancia, a hacer el bien por conveniencia y a no hacer el mal por miedo. Dios me ofrecia castigos y recompensas, me amenazaba con el infierno y me prometia el cielo; y yo temia y creia. Han pasado los años. Yo ya no temo ni creo. Y en todo casi, pienso, si merezco ser asado en la parrilla, al eterno fuego lento, que asi sea. Asi me salvare del purgatorio, que estara lleno de horribles turistas de la clase media; y al fin y al cabo, se hara justicia.
Sinceramente: merecer, merezco. Nunca he matado a nadie, es verdad, pero ha sido por falta de coraje o de tiempo, y no por falta de ganas. No voy a misa los domingos, ni en fiestas de guardar. He codiciado a casi todas las mujeres de mis projimos, salvo a las feas, y por tanto he violado, al menos en intencion, la propiedad privada de Dios en persona sacralizo en tablas de Moises: No codiciaras a la mujer de tu projimo, ni a su toro, ni a su asno... Y por si fuera poco, con premeditacion y alevosia he cometido el acto del amor sin el noble proposito de reproducir la mano de obra. Yo bien se que el pecado carnal esta mal visto en el alto cielo; pero sospecho que Dios condena lo que ingora.
(No consigo dormir . Tengo una mujer atravesada entre los parpados. Si pudiera, le diria que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta)
No hay comentarios:
Publicar un comentario