se opta mucho más por figurar que por tener decisión. Se desbordó con certezas amargas el gran mar de las dudas, se puso más careta que un cura la cultura del rock. Se ve que la escalera más sincera es la que va para abajo, se pone menos falso todo a las cosas son como son. Se fué perdiendo mucho más en mi tierra que la paz y el trabajo, se repartieron más panfletos del cielo de la contradicción. Se hizo emoción la inocencia, cuánto pegó esa sensación, quedamos en presencia de la ausecia del dolor, Sé que no sé pero siempre, siempre opino igual, 
Ella sí que era el fuego, ella sí que bailaba en las llamas. Por primera vez tengo miedo de no hacer bien mi papel. Sé que voy a perder un poco de tiempo y tirar con lo que hay. ¡Angeles! yo ya no puedo partir. me ata un fuego y mi sueño duerme aquí. Ella sí que era el fuego, ella sí que bailaba en las llamas. Apagó sus ojos tristes y luego embarcó. Recuerdos que mienten un poco (siempre fue así)
Dichoso si es que existe el dueño de esta perla de esta obra de arte, de esta boca de miel, le dije y ahí nomás a pesar que existía ni papel ni biromes: derechito al hotel. Supe que era casada con problemas de pareja y que no soportaba gente de mal humor, supe que enloquecía con los besos en la oreja que en la cama y desnuda baila mucho mejor. Ella le caía bien a todos mis sentidos, salvo cuando el marido era el tema de hablar, cuando su confesión lastimó mis oídos me dije no la escuches, no te ahogues en su mar.
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