Parás. Después de tantos días, tantas horas trabajadas, tantos quilombos dando vueltas en la cabeza, decidis parar. Te miras al espejo y ahora (crees) te reconoces un poco más ; y además ves todas tus cicatrices. Cada marca, cada huella esta ahí mirandote: "te acordás cuándo...?" Siempre tenés una, la más profunda, la más reciente, la que más se nota que parece que te recuerda todos los días que esta ahí, que va tardar en irse. La rutina te sigue tirando y casi casi que ni recordas la cicatriz que tenes (sera por eso que te gusta tanto estar ocupada?). Pero siempre hay algún momento en el que te fijas a detenerte en eso que te falta, en ese porotito que no te deja gritar LINEA. Si tenes mucha suerte ese día logras estar mejor, logras volver a despertarte y sonreír, a tener ese incoherente buen humor, ese exagerado bienestar que hace que todos se pregunten como haces. Porque todos saben que estas llena de cicatrices, lo pueden ver, se ve a leguas pero sin embargo vos elegís sonreír y las personas te miran preguntándose como haces para llevar la vida que llevas, como haces para seguir despertándote y ELEGIR sonreír. El problema es que las palabras te ayudan para irte a dormir, para poder borrar por un momento de tu cabeza ese porotito (C I C A T R I Z LUCÍA CIATRIZ!) y descansar. Total, el otro día va estar lleno de actividades que nisiquiera te van a dejar ponerte mal, pero el momento vuelve. Te volvés a mirar al espejo y la cicatriz ahí esta. Por suerte vos sabes (en lo profundo) que va sanar, que un día casi casi que ni se va notar, que solo va estar para recordarte que (por suerte) la superaste.
9 mar 2015
Vivo en la provincia capital de uno de los países más grandes del mundo, en la parte de provincia, en la zona oeste (dónde segun Divididos, esta el agite). Haedo siempre me enseñó lo mejor de dos mundos: la tranquilidad de un barrio y la comodidad de una ciudad. Quizá a veces con una tranquilidad excedida y una noche bastante floja, pero siempre me gusto el poder estar sentada en la esquina de mi casa sin que pasaran muchos autos. En fin, vivir en una ciudad te endurece y te ablanda al mismo tiempo. Endurece sentimientos y te hace vivir acelerado pero a la vez te hace sumergirte en una comodidad de lujos innecesarios. Después queres viajar y en medio de la montaña te das cuenta que en verdad tu barrio no es tan barrio y que aunque en Haedo los locales siempre duerman la siesta, ALGO abierto vas a encontrar. Esa es mi queja del día de hoy: viví toda la vida en una ciudad, a cuarenta minutos de capital federal donde podes encontrar prácticamente TODO. Viví en una ciudad que si queres a las 3 de la mañana de un viernes una cerveza LA CONSEGUÍS, llamas por telefono,vas a algun bar en ramos, etc. (incluso podes consguir de las drogas más extrañas y duras sin caminar muchas cuadras). Todo esto me ablando, ahora oficialmente soy un bicho de ciudad, una persona que no aguantaría más de un mes en la montaña usando de baño un río. Eso me enoja. Quiero poder decidir viajar sin extrañar tanto las calles de Haedo. Lo voy a lograr Voy a dar la vuelta al mundo Voy a vivir viajando hoy 09/03 antes de ir a trabajar lo juro. voy a conocer (casi) todo el mundo.
1 mar 2015
UN PAR DE CENTÍMETROS MÁS, UN MINUTO REAL DE FELICIDAD...