16 mar 2015

cicatrices 2



Parás. Después de tantos días, tantas horas trabajadas, tantos quilombos dando vueltas en la cabeza, decidis parar.
Te miras al espejo y ahora (crees) te reconoces un poco más ; y además ves todas tus cicatrices. 
Cada marca, cada huella esta ahí mirandote: "te acordás cuándo...?"
Siempre tenés una, la más profunda, la más reciente, la que más se nota que parece que te recuerda todos los días que esta ahí, que va tardar en irse.

La rutina te sigue tirando y casi casi que ni recordas la cicatriz que tenes (sera por eso que te gusta tanto estar ocupada?). Pero siempre hay algún momento en el que te fijas a detenerte en eso que te falta, en ese porotito que no te deja gritar LINEA. Si tenes mucha suerte ese día logras estar mejor, logras volver a despertarte y sonreír, a tener ese incoherente buen humor, ese exagerado bienestar que hace que todos se pregunten como haces. Porque todos saben que estas llena de cicatrices, lo pueden ver, se ve a leguas pero sin embargo vos elegís sonreír y las personas te miran preguntándose como haces para llevar la vida que llevas, como haces para seguir despertándote y ELEGIR sonreír.

El problema es que las palabras te ayudan para irte a dormir, para poder borrar por un momento de tu cabeza ese porotito (C I C A T R I Z LUCÍA CIATRIZ!) y descansar. Total, el otro día va estar lleno de actividades que nisiquiera te van a dejar ponerte mal, pero el momento vuelve. Te volvés a mirar al espejo y la cicatriz ahí esta.

Por suerte vos sabes (en lo profundo) que va sanar, que un día casi casi que ni se va notar, que solo va estar para recordarte que (por suerte) la superaste.






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