CHAU BUENOS AIRESSSS EL GUSTO FUE
T U YO
T U YO
esta la chica bien que vagaba sola en aquella vieja estación y fue tomando valor en ese bar que le quedo de paso y sobrado de unos tragos confeso su destino final
los dos se conocieron del chamuyo al pasar casi amanecidos en la esquina de un bar el solo llevaba un saco viejo y marrón y ella largo rocanroles en su corazón ohohoh, lleva rockandroll
El cielo me abrazo, estrellado como nunca descubrí el firmamento como si nunca lo hubiese visto. Al girar una gigantesca constelación abrazó mi alma.. Al descansar las emociones me di cuenta que los puntos iluminados del infinito caían conmigo. Bajando la mirada un astro fugaz iluminó mi rostro: ¡Rápido! pedí un deseo. Pedí, pedí... ¿Qué pedir? voy a pedir por la felici... ¡NO! no pude pedir nada, darse cuenta de que ya no necesito nada...
Me pregunto porque constantemente sentimos la necesidad de juzgar y de juzgarnos. Llegamos a ver como algo de lo más lógico y lo más normal cuando nos encontramos frente a una persona que sin haber tenido la oportunidad de conocernos a fondo se siente con el derecho de hacer una descripción (erronea) de nosotros. ¿Cómo puede ser que esta sociedad vea como normal y aceptable semejante atrocidad?. Lo que más miedo me da, es que algún día yo fui una de esas personas que creía tener la autoridad moral para opinar sobre la vida de los demás y, debo confesar, que aún en la actualidad me veo emitiendo comentarios sobre cosas que, en su mayoría, ni me incumben y porsupuesto, desconozco.