29 ene 2012



El cielo me abrazo, estrellado como nunca descubrí el firmamento como si nunca lo hubiese visto. Al girar una gigantesca constelación abrazó mi alma.. Al descansar las emociones me di cuenta que los puntos iluminados del infinito caían conmigo. Bajando la mirada un astro fugaz iluminó mi rostro: ¡Rápido! pedí un deseo. Pedí, pedí... ¿Qué pedir? voy a pedir por la felici... ¡NO! no pude pedir nada, darse cuenta de que ya no necesito nada... 

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