19 ene 2015

Cicatrices



Suena la alarma, abrís los ojos, casi que ni te acordas porque ayer estabas tan bajoneada. Te despertas, la rutina tira y te obliga a seguir ¿por qué? ¿Es necesario que el mundo gire con total naturalidad mientras todo lo que esta dentro tuyo esta roto?
Recordaste porqué. Esa razón por la cual ayer tuviste que ver una película totalmente superflua y vacía de contenido para no asociar todo con lo que te esta pasando.
Por suerte también recordás que no es nada nuevo, que esto ya te pasó antes y que saliste casi ilesa. Solo algunas pocas marcas de dolores pasados, dolores que ahora te parecen ajenos pero que un día fueron propios, fueron tu carne.
Eso es lo bueno de tener cicatrices; las miras y sonreis porque sobreviviste. Lo sabes, las marcas van con vos y te representan, te hacen ser quien sos hoy (aunque te toque sufrir otra vez)
Porque aún con todas esas ciactrices, con todos esos dolores, esas noches sin dormir; vos lo volviste a intentar. Te arriesgaste a pesar de todas esas tropezadas, de todas esas piedras superadas y de todo ese dolor; volviste a querer sentir.
Salió mal, ahora la noche mal dormida te pesa y casi que no queres volver a intentar, casi que esta cicatriz es la última, casi que te arrepentis. Pero en el fondo (muy en el fondo quizás) sabes que sí, que ese dolor va a pasar como pasaron los otros, que en unos meses no va a pesar tanto haberse arriesgado y vas a querer otra vez.

Porque eso es vivir, arriesgarse una y mil veces
y a vos te encanta estar viva
a vos te encanta vivir.


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