22 jun 2014

A un paso de quemar las naves;



Sentada en las arenas vi una cuerda amarrada fuerte. Podía sentir como ataba cada uno de los cabos dentro mio. Como si nada apagué el cigarrillo que consumía (o me consumía), saqué el encendedor de mis bolsillos y prendí fuego cuerda por cuerda. Me volví a sentar y ví como cada una de mis naves ardía y se convertía en la hermosa nada.




No hay comentarios: